Las vacaciones y la pareja


Las vacaciones son tiempo de descanso, de estar en familia y a la vez, de romper con las rutinas cotidianas y compartir más tiempo con la pareja. Este hecho puede hacer surgir con facilidad más discusiones de lo habitual, se hacen más evidentes las diferencias de gustos, costumbres o necesidades entre los cónyuges. Las vacaciones podrían ser un buen catalizador para poder conocer cuál es el origen del problema, ya que en este periodo de tiempo es cuando las parejas se llegan a conocer en más profundidad.

 

A pesar de las facilidades que existen para separarse hoy en día, considero que se debería tener más paciencia y tolerancia, aprendiendo a aceptar la desilusión que conlleva ver que el otro no es como yo había creído y dejar de creer que existe el príncipe azul o la mujer súper perfecta que nos contaban de pequeños en los cuentos, entonces daremos un gran paso para aceptar a la persona que está con nosotros con todas sus virtudes y también con todos sus defectos. Las parejas pueden superar sus dificultades si hay un verdadero amor entre ellos y si los dos están dispuestos a responsabilizarse de su parte de la relación, de nada sirve ir culpando al otro de mi desdicha ni ir cambiando de relación si no soy capaz de asumir mi imperfección y también tolerar la del otro.

 

Tener una relación de pareja sana parte de poder encontrarnos desde un nivel que nos pueda permitir comprender y sobre todo aceptar que nuestra pareja tiene sus gustos propios, sus aficiones y creencias y que si lo acepto y respeto podemos llegar a recorrer el camino juntos, con más plenitud y bienestar emocional. Parafraseando a Virginia Satir: “La diferencia nos ofrece emoción, interés y vitalidad; por supuesto también provoca algunos problemas. El reto es encontrar la manera de resolver nuestras diferencias constructivamente”. Si no es así, si creemos que el otro va a dejar de por vida sus gustos y aficiones estamos construyendo un camino de desamor.

 

La pareja debería ser como un baile, primero lleva uno y luego el otro. Es importante aprender a encontrar un equilibrio entre el espacio individual de cada miembro y el espacio común de la pareja, para ello es bueno que haya una comunicación clara y fluida, y una escucha verdadera. Es tan importante saber escuchar qué quiere el otro, como aprender a expresar lo que uno desea y poder complacer también sus gustos y necesidades, es un constante intercambio, de dar y recibir en equilibrio y armonía. Enriquecer el vínculo es un trabajo mutuo que conlleva amistad, comunicación, sinceridad, admiración por el otro más allá de la perfección. El amor y el respeto nos enriquecerán para seguir en camino. Creciendo hacia el amor consciente, junto al otro.



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