La crisis y las consecuencias emocionales
La crisis y las consecuencias emocionales
 

Muchos de nosotros podemos sentir un miedo interior que nos paraliza ante el no saber qué hacer ante una época muy inestable. La crisis, no sólo ha golpeado nuestros bolsillos, sino que también ha afectado a nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras emociones. Recibimos diariamente una lluvia de desagradables noticias y nuestro cuerpo entra inconscientemente en un proceso de permanente alerta, reproduciendo síntomas tales como: la irritabilidad, la inestabilidad, la ansiedad, la fatiga, el miedo, la tristeza, la apatía, etc. Desgraciadamente, no todas las personas saben encontrar sus propios recursos para gestionar sus emociones, así, hay quien escoge el mal camino del abuso del alcohol, del tabaco o de los ansiolíticos, u otros, que se encierran cada vez más en sí mismos, entrando en un estado de absentismo y apatía, u otros, conectándose en exceso en Internet, o intentando evadirse de la realidad anestesiándose con la “tele basura”, etc. 

 

Vivimos en una sociedad poco acostumbrada a la frustración, muchos hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y ahora es el momento de hacer una elección: o nos quedamos en la “queja permanente” o bien, aceptamos que las cosas ya no volverán a ser como antes y asumimos la realidad actual tal y como es, reflexionando: ¿qué puedo hacer yo de diferente para cambiar mi situación? Convertir la crisis en una oportunidad de crecimiento es una elección muy personal, la búsqueda de este camino viene dado normalmente por una necesidad de cambio interior. Hoy en día, es conocido que las emociones no están reñidas con la razón y que son imprescindibles para construir una sociedad más inteligente, feliz y responsable. La crisis, también podría servirnos para darnos cuenta de que tenemos herramientas personales de superación en nuestro interior.
 
La “resiliencia” es la capacidad del ser humano para hacer frente a las adversidades de la vida, adaptándose a los cambios, superándolos y transformándolos en experiencias positivas para uno mismo. No debemos olvidar que esta herramienta, está en todos nosotros, por ello, no deberíamos dejarnos apabullar por el miedo, ni perturbarnos ante el desconocimiento y el no saber. Cada uno, a nivel individual, debería encontrar la mejor manera de sobrellevar dichas situaciones, adaptándose a los cambios, con una actitud más positiva, aceptar la nueva situación y valorar las herramientas personales de que dispone, que muy probablemente de no vivir situaciones extremas, jamás las hubiese reconocido. 

Aprender de lo sucedido y conocernos más a nosotros mismos, es el mejor regalo que podemos obtener de lo que nos ha tocando vivir. 

“Haciendo camino al andar”.


Núria Remus - Terapeuta Gestalt - Publicado "Revista del Vallès", 11 de Febrero 2011. Número 4.049

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